marpesia

cosas interesantes de la web

Estás en la categoría ‘Vida’

Cuando era más joven y todavía no había salido al mundo recuerdo que tenía una idea utópica de cómo debían ser las cosas. A medida que fui enfrentándome a la vida, poco a poco, fui asumiendo la realidad y olvidándome de mi mundo perfecto y justo. Ahora se supone que soy una persona adulta y realista capaz de enfrentarme a la vida, pero me estoy preguntando ¿Y si no estaba equivocada entonces?

Soy una más que sigue los planteamientos vitales que me permite la sociedad, pero en realidad me doy cuenta de que no es lo que yo quiero. No hablo de ser rica, tener una mansión y no trabajar. Hablo de un mundo justo, donde la gente sea reconocida por su esfuerzo y los que tengan verdadera necesidad puedan ser ayudados. Donde se premien las ideas que ayudan a los demás y se castigue el egoísmo de algunos que sólo piensan para sí. Parece todo muy idílico, pero en realidad somos nosotros mismos los que impedimos que esto suceda.

En los últimos meses he conocido a maravillosas personas que luchan por lo que creen y me ha hecho replantearme todo. ¿Porqué debemos aguantar sin quejarnos? ¿Porqué permitimos que la gente que puede cambiar las cosas no lo haga? ¿Porqué no ayudamos al de al lado cuando sí podemos?

Veo que tenemos mucho miedo, no sé muy bien de qué, porque llegados a este punto ya nos están quitando la libertad de poder elegir, que es uno de los derechos más importantes. Es cierto que los que no tienen las necesidades básicas cubiertas no pueden permitirse el lujo de elegir, pero algunos sí las tenemos y tampoco lo ejercemos. Debemos asumir la responsabilidad por nuestro futuro y por el de las personas que no pueden elegir; en eso debería consistir tener un Estado donde la gente puede expresar sus opiniones.

Se están empezando a crear grupos como #nolesvotes o Estado del malestar, amén de otras páginas que gestionan el proceso burocrático de quejarse, como Actuable y otras tantas. Iniciativas que demuestran que no estamos TODOS dormidos, pero tenemos que despertarnos pronto, porque se nos va a pasar el momento de actuar y luego ya será demasiado tarde.

5 abril, 2011

calma

calma

Llevo un tiempo sin escribir y es que he estado realmente muy ocupada profesionalmente. Estoy terminando un proyecto personal en php yo sola que me está enseñando mucho pero a la vez me está dando unos quebraderos de cabeza poco deseables. Por otro lado sigo con mi trabajo profesional, que todavía no me ha tocado la lotería, jeje.

Llevo los últimos meses compaginando muchas cosas y con un nivel de estrés bastante alto y esta semana he sentido que ya no podía más. Ayer tuve mi catarsis y me tiré todo el día en la cama viendo películas que tenía pendientes. Ahora soy consciente, después de un día de descanso total, que tengo que tomarme las cosas con más tranquilidad, si no no terminaré lo que quiero hacer.

En realidad no es tan importante terminar las cosas una semana más tarde, al menos en los proyectos personales que eres tú el que se pone las fechas. Necesito un poco de calma en mi cabeza para poder pensar mejor y de hecho ser más eficiente. Cuando estás tan cansado no merece la pena seguir, no sacarás nada bueno, solo cosas a medio hacer y que muy probablemente, tengas que rehacer al día siguiente.

Así que, con un poco de retraso, y sumándome un poco a algunas de las webs que intento que me inspiren, mi propósito para este año será tomarme las cosas con más calma. Está claro que todo tiene la importancia que le demos, y ya aprendí en mi vida que cuando te acabas de emancipar y te pasa cualquier cosa te pones nervioso porque no sabes cómo arreglarlo, pero con el tiempo aprendes que todo tiene solución y que si no la tiene para qué te vas a preocupar. Así que, a pesar de que es bueno tener iniciativa y ser proactivo, también es bueno que tú mismo seas una de tus prioridades.

Dentro de un año releeré este post y espero haberlo seguido para poder tener otro propósito para el año nuevo :)

23 enero, 2011
equilibrio

equilibrio

Hace unos años vi un documental que me gustó bastante y el otro día, navegando entre documentales, volví a tropezarme con él. Se trata de “Buscando a Debra Winger“.

En él Rosanna Arquette, una conocida actriz, se plantea porqué Debra Winger dejó su profesión cuando estaba en el mejor momento de su carrera. Enlaza con el momento vital de Rosana, y se plantea cómo compaginar la vida familiar y profesional, mientras intenta sentirse realizada como mujer. Partiendo de estas dudas existenciales inicia un viaje que compartirá con muchas compañeras de profesión que irán aportando distintas visiones de la misma situación.

El momento más interesante del documental está justo al final, en el que Jane Fonda recrea ese momento de creación, que se da en muy pocas ocasiones, en el que te sientes inspirada y estás totalmente enfocada en lo que estás haciendo. Cómo te dejas llevar porque te sientes tan conectada con lo que estás haciendo que pierdes la noción del resto. Describe muy bien la sensación que llegas a experimentar cuando tienes la suerte de vivir un momento así. Realmente me emocioné.

Curiosamente ando leyendo un libro de Stefan Zweig titulado El misterio de la creación artística y en él habla de las condiciones que deben darse para crear una obra de arte. Tener ese momento de inspiración y creación tal que surja de él una obra maestra. Llevo poco del libro, el cual está resultando muy interesante, pero de momento ya ha explicado que hay muy diversos genios, desde los que no necesitan esforzarse, hasta los que sudan sangre para parir su creación. Lo que sí comenta es que las personas, normalmente, se encuentran en un estado de tal concentración a la hora de crear que no suelen ser conscientes de lo que hacen. Muchas veces miran su obra una vez terminada con incredulidad porque no recuerdan el proceso de la realización. Es un momento de tal concentración que uno se olvida de sí mismo.

Tengo la inmensa fortuna de conocer esa sensación, no porque haya hecho “obras maestras”, si no porque he tenido momentos de creación pura. Puede que los resultados no hayan estado a un nivel de excelencia, pero la sensación que experimenté una vez sumergida en el trabajo es muy parecida a la que narran estas personas. Realmente es casi como un momento de iluminación, imagino que no sería exagerar decir que estás trascendiendo en esos momentos. Creo que puede aplicarse a cualquier tipo de trabajo, siempre que exija de uno su alma y pasión en lo que esté haciendo.

Volviendo un poco al tema del muro, me encuentro otra vez delante del papel en blanco. Hace tanto tiempo que no lo tengo delante que no me ha costado demasiado empezar a trabajar, tenía demasiadas ganas. El problema es que empiezo a enfrentarme con el muro. Cuando empiezas a ver que no todo es tan fácil, que hay que luchar contra lo que no derribaste la última vez, lo que sigue ahí esperándote para decirte que desistas. Pero me doy cuenta de que ya no tengo 20 años y que las excusas que sirvieron antes ya no valen. Que las cosas ahora se hacen porque uno quiere hacerlas y no porque tenga que hacerlas. Existe una gran diferencia entre querer y tener; no sólo por la imposición, si no porque a la hora de “querer” hay que ser sincero con uno mismo. Si realmente quiero algo ¿porqué dejar que un muro se interponga en mi camino?; sin tener que demostrar nada a nadie, simplemente siendo un asunto entre el muro y yo, ahora veo que no hay excusas posibles. El muro es lo que hace que te plantes a los 50 y mires atrás preguntándote porqué dejaste de hacer cosas que te gustaban.

Así que, de alguna forma me siento un poco como Rosanna buscando lo que justifica que sigas haciendo lo que te gusta a pesar de que no sea fácil. Y quiero volver a sentir ese momento que describía tan bien Jane. Así que me quedo con mis chicas y con Stephan que espero me desvele algún truco que me haga derribar el muro, aunque ya sé que el muro es mío, es mi koan particular y solo yo puedo superarlo.

10 noviembre, 2010

Sobre mi

Me llamo María y soy de Madrid. Llevo ya tiempo trabajando con ordenadores, me gusta y me da la posibilidad de crear cosas que de otra forma sería imposible.

Tengo formación artística y supongo que eso también influye en que siempre busque una forma estética de contar mis cosas.

He tocado varios sectores profesionales: diseño, programación, infografía, video... Cada uno tiene cosas que me gustan, pero tengo que decir que mezclarlos es lo mejor de todo. No tener límites a la hora de expresarte. Aunque eso requiere tener una amplia formación y seguir reciclándose día a día.

Twitter Online